Hablar de este tema es muy delicado, es un tema pasional y que interacciona entre lo público y lo privado, entre una visión externa del hogar y la intimidad de la alcoba. Como tal, cualquier manifestación sobre el mismo siempre traerá la discusión, enfrentándose los apoyos y los rechazos, pero me voy a aventurar a dar mi propia opinión.
No somos iguales. Nunca sabré lo que es el dolor del parto de un hijo y la sensación de amamantarlo. Me gusta la mujer femenina y no entiendo a la mujer, que buscando la igualdad, intenta demostrar que es más macho que el hombre. En este sentido no podemos ser iguales, lo femenino y lo masculino debe diferenciarse, aunque debemos admitir que exista lo ambiguo. No entiendo a la mujer de cuota, de serlo no permitiría que me eligieran por mujer sin demostrar lo que valgo.
Dicho esto, si que hay que defender "a capa y espada" la igualdad de la mujer ante la ley y la igualdad de oportunidades. No entiendo al hombre que elige a otro hombre para un puesto de responsabilidad cuando una mujer ha demostrado que está más cualificada para ocuparlo, por el simple hecho de ser mujer. No es admisible el acoso sexual en el trabajo. La Sociedad no puede admitir al hombre que es capaz de maltratar a su pareja y mucho menos llegar a matarla.
Desde la Asociación de Vecinos Montesol y Adyacentes estamos en contra de toda violencia, con cualquier calificativo. Quiero recordar que propusimos y estamos esperando el nombramiento de un espacio público de este municipio dedicado a "las víctimas de la violencia", en un recuerdo permanente tras el atentado del 11M.
Un punto de reflexión. La sociedad no se ha rasgado las vestiduras para incrementar las penas en los actos terroristas, mientras que el Consejo del Poder Judicial se divide y duda de la constitucionalidad de la ley contra la violencia sobre las mujeres, por discriminación positiva en favor de las mismas. No cabe duda, este es un tema pasional y en el que es difícil mantenerse neutral y objetivo.











