lunes, marzo 27, 2006

Bajo copas y almenas

La comarca del Camp de Túria acogerá la Carrera de los Árboles y Castillos, una competición por equipos que tiene como modelo una prueba de Gales

F. MIÑANA

Bétera no es Caernarton ni L’Eliana, Cardiff. Pero el próximo mes de junio tendrán cierto paralelismo. Porque el Camp de Túria pretende convertirse en Gales. Sólo durante un par de días, los suficientes para emular su vieja carrera de relevos, la Welsh Castles Relay , una prueba que disecciona el país de norte a sur, pasando por sus 21 castillos, tantos como etapas o integrantes de los equipos que han de cubrir en día y medio las 219 millas (352 kilómetros).

Aunque Correcaminos no quiere usar papel de calco con Les Croupiers Running Club de Cardiff –la entidad responsable de la carrera– y por eso adaptará el modelo galés a la terreta . Aquí se denominará la Carrera de los Árboles y Castillos, y aquí, además de la sombra de las almenas, también se perseguirá la de las copas de los árboles.

La prueba tiene varios padres y hasta una madre. Ella es Judith Burnett, una notable corredora nacida en Bristol que un buen día aterrizó en L’Eliana, donde empezó a rodar junto al Grupo Salvaje, una manada de corredores a los que en cierta ocasión, mientras trotaban a la vera del castillo de Monistrol, en Benisanó, les descubrió la existencia de la carrera por relevos de Gales. La historia de la inglesa caló hondo entre este grupo de aventureros pedestres. Tan hondo que Correcaminos, un año después, estaba en la línea de salida de Caernarton (donde se inviste al príncipe de Gales).

Y la carrera, la Welsh Castles Relay, se instaló para siempre en la memoria de los 21 corredores de Correcaminos que participaron en la edición de 1994. Once años después, dos de ellos desempolvaron el recuerdo de aquella carrera singular. Toni Lastra y José Luis Lorente empezaron a darle vueltas al proyecto mientras compartían excursiones botánicas. Mientras fotografiaban árboles históricos de la provincias comenzaron a convencerse. A fuerza de ver el pino carrasco de las Fuentencillas, en la La Plana d’Utiel; el pino rodeno de Los Dos Hermanos, en Els Serrans, o el majestuoso pino negral de La Yesa, también en Els Serrans, se decidieron.

Sólo faltaba por hallar las grandes reliquias de la naturaleza en el Camp de Túria. Y ahí el destino se alió con esta pareja de ilustres corredores. Lastra y Lorente, en sus paseos en busca del Pi del Salt o el de la Bassa, tropezaron con Montse Simarro, empleada del Parque Natural de la Sierra Calderona, o con policías y bomberos de la comarca que les aconsejaron los caminos ideales para trazar el recorrido.

El proyecto tomaba cuerpo y sólo restaba el espaldarazo de las autoridades. O, siendo menos prosaico, el dinero. Pero este llegó con inusitada facilidad gracias a que la idea cautivó a Manuel Izquierdo y José María Ángel, alcaldes de Llíria y L’Eliana. El primero, a la sazón presidente de la Mancomunitat del Camp de Turia, sólo puso como condición que el testigo no saliese de los 814 kilómetros cuadrados de la comarca.

Además encontraron la alianza de Paco Borao, presidente de Correcaminos, la sociedad deportiva que aportará su contrastada solvencia organizativa. Entre todos unieron los puntos hasta completar una cadena con 13 eslabones que se completará entre los días 24 y 25 de junio, el fin de semana más próximo al solsticio vernal, que equivale a decir el día con más horas de sol, lo necesario para encajar las 13 etapas con la luz suficiente para completar esta carrera entre Bétera y L’Eliana, las Caernarton y Cardiff del Camp de Túria.

Noticia leída en:
http://www.lasprovincias.es/valencia/pg060327/prensa/noticias/Deportes/200603/27/VAL-DEP-198.html

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