viernes, mayo 04, 2007

«Gracias por arruinar nuestro día más feliz»

Una pareja denuncia que el Ayuntamiento de l'Eliana anuló su boda en una masía municipal 50 días antes de la fecha prevista. El consistorio, por el contrario, asegura que la suspensión fue decisión de los novios, que no aceptaron que el banquete terminara a la 1 de la madrugada.

Torre del virrey. Los novios, a la puerta del frustrado lugar de la boda.

Voro Contreras, l'Eliana

Debe haber pocos matrimonios en los que marido y mujer tengan en sus respectivas alianzas una fecha diferente a la de su congénere. Pero dicen que en este mundo tiene que haber de todo. Y en la Pobla de Vallbona hay uno de estos matrimonios. Para él, Víctor Chisvert, «el día más feliz de su vida» fue el 15 de julio de 2006. Para ella, Noelia Moyá, fue el 14 de julio. ¿Se trata de un error del joyero o es que cada uno concibe la felicidad de una forma diferente No, tiene que ver más con la burocracia y con los permisos municipales.

Después del correspondiente noviazgo, Noelia y Víctor deciden casarse por lo civil y en enero de 2006 acuden al Ayuntamiento de l'Eliana porque les parece más bonito que el de la Pobla. Allí, el funcionario encargado les ofrece dos alternativas: casarse en el salón de plenos o en la Torre del Virrey, una masía del siglo XVIII de propiedad municipal. La pareja opta por esta última ya que, además, tienen la posibilidad de celebrar el banquete nupcial -a modo de buffet- en el mismo patio de la Torre. La fecha queda fijada para el 15 de julio, a las 21.00 horas, a cambio de unos 600 euros por las tasas y la fianza.


Torre del virrey
Como novios ilusionados que son, Noelia y Víctor empiezan a preparar su boda. Contratan el catering, las flores que adornarán la masía, avisan a sus familiares de Girona y Cáceres y a varios amigos de Canarias, que reservan el vuelo para viajar hasta l'Eliana. También imprimen las invitaciones y reservan 15 habitaciones en un hotel de la zona para los invitados de fuera. Con todo esto ya sólo queda la compra de los trajes y los anillos, y esperar impacientes.

Pero a falta de sólo 50 días para la celebración nupcial los padres de Noelia reciben un comunicado del Ayuntamiento de l'Eliana avisándoles de que ese 15 de julio no se pueden casar. Asustados, pero sin ánimos para darles un disgusto, prefieren callarse e intentar solucionar la cosa ellos solos sin informar a los novios de lo que estaba pasando. «Nadie supo darles una explicación y les tuvieron 15 días yendo y viniendo con todo tipo de excusas y sin que nadie diese la cara - explica Noelia - . Primero les dijeron que iban a hacer obras (obras sorpresa, porque hasta entonces no nos habían dicho nada) y después que el concejal de Cultura iba a utilizar el recinto para un acto, también sorpresa supongo. Finalmente, cuando ya nos enteramos nosotros, nos dijeron que sí que podíamos hacer la boda pero teníamos que desalojar el recinto a la una porque el ruido podía molestar a los vecinos».


Esto trastoca sus planes, ya que consideran muy poco tiempo celebrar una boda y su posterior banquete en cinco horas. «Así que decidimos anularlo todo y buscar otro sitio. En un mes tuvimos que encontrar un local cuando se suelen reservar con años de antelación, y el único que encontramos fue en Llíria, pero tuvimos que celebrar la boda el viernes en vez del sábado. Después tuvimos que cambiar las reservas de hotel, los billetes de avión, las invitacionesÉ y anular el catering y las flores que, ni que decir tiene, se quedaron con el dinero que habíamos adelantado. En total perdimos más de 3.000 euros». A esta pérdida hay que añadir la mitad de la fianza que entregaron al consistorio de l'Eliana, que consideró que la anulación había sido voluntad de los novios.


Por su parte, y preguntado por este periódico, el secretario municipal de l'Eliana ha asegurado que lo único que se les dijo un mes antes es que la celebración tenía que terminar a la una - «que es la misma hora en la que las ordenanzas obligan a retirar las terrazas de los bares y que consideramos justa para no molestar a los vecinos en una zona residencial» - pero no que no pudieran celebrar la boda. «Yo creo que se podría haber llegado a una solución que contentara a todos, pero no hicieron el esfuerzo», asegura el secretario.


Casi un año después y de, a pesar de todo, estar felizmente casados, Noelia y Víctor han enviado una carta al alcalde de l'Eliana, José María Ángel, acusando a su ayuntamiento de «arruinar el día más importante de nuestras vidas, y en el que tanto trabajo, ilusiones y dinero habíamos puesto. Tuvimos que contentarnos con un "apaño" ya que, con tan poco margen, poco se podía hacer. A día de hoy aún no sabemos de quién fue el capricho y, sinceramente, ahora nos da exactamente igual».

Fuente levante-emv.com